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LAS EMOCIONES CANINAS

LAS EMOCIONES CANINAS

Las emociones son producto de la evolución de las especies y responden al entorno y las circunstancias de cada individuo. Afectan al comportamiento animal y despiertan el interés de psicólogos y etólogos.
No debe confundirse la emoción con el sentimiento, que es una racionalización de la emoción, capacidad al alcance solo de un puñado de homínidos, entre los cuáles está el ser humano.

Sobre cuántas y cuáles son las emociones elementales, todavía no se han puesto de acuerdo los científicos y es un tema abierto al debate.

LOS PERROS SE VEN AFECTADOS POR UNA SERIE DE EMOCIONES

Los perros, como los seres humanos, se ven afectados por una serie de emociones, que podremos identificar a poco que prestemos atención.

Tiene que considerarse que los perros pueden anticipar sucesos a los que están acostumbrados —salir a pasear a una determinada hora, por ejemplo— y reaccionar en consecuencia manifestando alguna emoción.
Pueden manifestar alegría ante un paseo o miedo si toca visitar al veterinario, por ejemplo, y cada animal reaccionará de acuerdo con su temperamento, educación y entorno.

 

APRENDER A CONOCER Y RECONOCER ESTAS EMOCIONES

 

Aprender a conocer y reconocer estas emociones facilitará la interacción con nuestro compañero canino.

Una emoción elemental y básica es el miedo. La razón es muy simple: el miedo es una ayuda a la supervivencia de la especie, pues nos aleja de los peligros y nos pone a salvo. Es fácil detectar si un perro tiene miedo: pone el rabo entre las piernas, echa el peso hacia atrás…

¿UN PERRO PUEDE SENTIRSE “CELOSO”?

En ocasiones, puede reaccionar agresivamente. En relación con el miedo, un perro puede sentirse “celoso”, normalmente cuando teme perder algo que considera suyo. Puede reaccionar escondiéndolo o defendiéndolo agresivamente.

Eso sí, estos “celos” no hay que considerarlos como los humanos, que anticipamos y podemos llegar a obsesionarnos con la idea de que puedan arrebatarnos algo o alguien que consideramos nuestro, sino que, en lugar de celos, en el caso de los perros, deberíamos pensar más en protección de recursos, es decir, ante un recurso valioso, como su humano favorito, van a defender su posesión.

Así pues, es muy recomendable no malinterpretar la palabra “celos” en el ámbito canino.

LA ALEGRÍA ES OTRA DE LAS EMOCIONES ELEMENTALES

La alegría es otra de las emociones elementales y una de las más fáciles de identificar en un perro. Los perros manifiestan su alegría jugando, brincando, resoplando… Se habla incluso de una risa canina, humanizando un jadeo muy característico de un estado de alegre excitación.

Gran parte de esa alegría procede de una relación afectuosa. Se ha demostrado que una buena relación entre un perro y su tutor aumenta la producción de oxitocina, que se traduce en muestras de apego y alegría en ambos.

LA SOLEDAD, FRUTO DEL ESTRÉS QUE SURGE AL VERSE PRIVADOS DE ESE AFECTO

Eso también explica que algunos perros puedan experimentar la soledad, fruto del estrés que surge al verse privados de ese afecto. El perro ladrará, aullará o incluso se mostrará agresivo. En un caso así, no hay que dudar en consultar con un especialista (educador canino o etólogo).

Las emociones caninas también explican la reacción de un perro ante una sorpresa. Si es una sorpresa agradable, provocará una repentina alegría. Si es desagradable, surgen el miedo o los celos. También puede sentir frustración, cuando no obtiene lo que desea. El perro lo «pide» ladrando, lloriqueando o caminando de un lado al otro.

UNA MALA EXPERIENCIA PUEDE PROVOCAR UN CUADRO DE ANSIEDAD CANINO

Esto nos lleva a la ansiedad. Una mala experiencia puede provocar un cuadro de ansiedad canino. El perro no logra relajarse o se altera por nada. Suele jadear, abrir mucho los ojos y mover las orejas y los labios hacia atrás y se comporta de manera inusual: camina de un lado al otro sin parar o, por el contrario, se echa a dormir en cualquier parte. Ante un cuadro de ansiedad es aconsejable acudir al especialista (educador canino o etólogo).

Del mismo modo que un perro puede expresar su satisfacción, también puede manifestar su frustración y presentar un cuadro de comportamiento depresivo: dormirá más, se mostrará más tímido y se comportará de forma poco habitual, ladrando de noche o cuando se le deja solo. Por el contrario, ante una situación de bienestar, calma y seguridad, el perro experimentará la relajación. Podrá dormir completamente estirado y en la duermevela suspirará, se desperezará o se acomodará sin prisas hasta dar con la postura más cómoda, encontrándose tan a gusto a nuestro lado.

 

En conclusión, las emociones caninas debemos tenerlas siempre presentes si queremos lograr la mejor convivencia y el mejor bienestar para toda la familia multiespecie.

 

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